ENTREVISTA SUPER DIVA Antonella Soul "Sentirse bien es el camino"
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Entrevista Super Diva
Antonella Soul
“No sabía hacia dónde iba. Lo único que tenía claro era cómo quería sentirme.”
Quien llega por primera vez al universo de Antonella Soul percibe calma.
Hay algo en su voz, en sus movimientos y en la forma delicada con la que trabaja el rostro que transmite serenidad. Parece una de esas personas capaces de ralentizar el tiempo a su alrededor.
Pero detrás de esa imagen tranquila vive una mujer que no para quieta.
“En redes creo que transmito calma, paz y serenidad, pero realmente soy una persona super activa. Mi cuerpo está en constante movimiento.”
Esa aparente contradicción es, en realidad, una de las claves para entenderla.
Antonella no encuentra la calma quedándose quieta. La encuentra moviéndose, expresándose y entrando por completo en aquello que está haciendo.
“Mi mente está en calma y presente al cien por cien cuando mi cuerpo está en movimiento, cuando estoy expresando, sintiendo o percibiendo algo. Puede ser con música, bailando o haciendo un facial.”
Quizá por eso sus rituales se sienten tan vivos. Porque no nacen de una técnica ejecutada mecánicamente, sino de una presencia que pasa por todo el cuerpo.
La mujer serena que viene de la competición
Antes de los faciales, de las redes sociales y de la comunidad que hoy la acompaña, estuvo la gimnasia rítmica.
Antonella viene del mundo de la competición. De la disciplina, la repetición y la búsqueda constante de mejora.
Esa parte de ella no desapareció cuando dejó aquel entorno. Sigue viva en la forma en la que aprende, practica y construye cada nuevo proyecto.
“Disfruto muchísimo de la autosuperación. Vengo de la competición y sigo compitiendo. La exigencia va conmigo a todos lados, aunque ahora ya no le hago tanto caso.”
No habla de eliminar la exigencia, sino de aprender a relacionarse con ella de otra manera.
La reconoce. Sabe que forma parte de su historia. Pero ya no permite que decida cada paso por ella.
Es una forma de madurez silenciosa: conservar la fuerza que te trajo hasta aquí sin seguir viviendo bajo la presión que un día necesitaste para avanzar.
“Nunca planeé nada”
Cuando le preguntamos por la historia que existe detrás de su proyecto, no aparece un gran plan de negocio ni una visión perfectamente diseñada.
Aparece algo mucho más sencillo y, quizá por eso, mucho más poderoso:
confianza.
“La historia sagrada es que nunca planeé nada. Empecé a confiar en la vida y daba un paso sin saber por qué lo daba, pero sentía en mi cuerpo que era el que tenía que dar.”
No sabía exactamente hacia dónde se dirigía.
Solo buscaba mejorar, amar profundamente aquello que hiciera y sentirse libre.
“Yo solo veía mi siguiente paso.”
Esa frase resume gran parte de su camino. No necesitó conocer el mapa completo para empezar a caminar. Le bastó con identificar el siguiente movimiento que su cuerpo reconocía como verdadero.
El facial apareció en su camino
Antonella venía de la gimnasia rítmica y del masaje cuando, en uno de sus últimos trabajos, comenzó a acercarse a los tratamientos faciales.
No hubo un momento cinematográfico en el que decidiera: “Esto será lo mío”.
Hubo curiosidad.
Práctica.
Y una necesidad constante de hacerlo cada vez mejor.
“Practicaba muchísimo los faciales: con clientas, con compañeras, con familiares, en formaciones… Me encanta superarme.”
Sus primeros pasos en el proyecto llegaron antes incluso de que ella supiera que estaba construyendo uno.
Su mente no estaba pensando en crear una marca. Estaba centrada en mejorar sus técnicas, diseñar sus propios rituales y encontrar espacios capaces de sostener la experiencia que quería ofrecer.
“Buscaba lugares cálidos, donde nada más entrar sintieras que querías quedarte. La calidez y la buena vibra de un espacio es casi lo más importante para mí.”
Para ella, el espacio no es un simple escenario.
También forma parte del tratamiento.
Y quizá esa sensibilidad explica por qué, cuando llega por primera vez a un centro nuevo, siente que ya lo conoce.
“Es como si llevara ahí toda la vida.”
La certeza antes que las garantías
Al hablar de las dificultades de emprender, Antonella no recuerda un camino especialmente sacrificado.
Su entorno intentaba advertirle de los riesgos de dejar un trabajo para explorar algo propio. Lo hacían desde la preocupación y el cariño.
Pero ella no vivió aquel salto desde el miedo.
“No sabía si me iba a ir bien o mal. Solo sabía que era por donde tenía que ir.”
Esta frase no habla de certeza sobre el resultado.
Habla de certeza sobre el camino.
Y son dos cosas muy distintas.
Antonella no sabía qué iba a conseguir, pero reconocía la dirección interna que la impulsaba a seguir.
El día que su marido abrió TikTok
Si su proyecto profesional nació sin que ella supiera que estaba creando un proyecto, su faceta como creadora de contenido apareció de una manera todavía más inesperada.
Antonella se encontraba cómoda trabajando de forma discreta.
Fue su marido quien decidió abrirle una cuenta de TikTok y encargarse de las redes.
“Yo estaba en modo discreta, pero él quiso aportar su granito de arena ayudándome con las redes… ¡y lo petó!”
Lo cuenta riéndose, sin dramatizar el momento ni convertirlo en una estrategia calculada.
Pero aquella decisión abrió una nueva etapa.
Los vídeos comenzaron a acercar su manera de trabajar a miles de personas y, como consecuencia, Antonella se convirtió también en creadora de contenido.
No porque lo hubiera perseguido desde el principio.
Sino porque aquello que hacía con verdad encontró una forma de expandirse.
El amor como propósito
Cuando le preguntamos qué la impulsa a seguir, la respuesta no llega desde la ambición ni desde los números.
Llega desde el amor.
“Saber que lo que hago sienta tan bien a tantas personas es mi manera de aportar algo bello al mundo.”
Y añade:
“Lo que más me impulsa es el amor en todas sus formas: el amor a lo que hago, el amor a mi familia y el amor a mí.”
Su idea de vivir con propósito tampoco se reduce a encontrar una única misión profesional.
Para ella, el propósito también consiste en experimentar por completo aquello que la vida trae.
Incluso cuando aparecen emociones incómodas.
“Todo lo que me sucede, me traiga emociones positivas o negativas, siento que es mi reto, mi aprendizaje o la experiencia que me toca vivir. Y la quiero experimentar con todas las de la ley.”
La segunda parte de su visión tiene que ver con la coherencia entre las distintas áreas de la vida.
“Cuando lo personal, lo profesional, lo familiar, el ocio y el disfrute se retroalimentan entre sí, siento que estoy dentro del propósito de mi vida.”
Una vida que empieza en movimiento
Sus imprescindibles diarios son sencillos.
Despertarse y decirle cosas bonitas a su marido y a su perra.
Después, moverse.
Entrenar, caminar o ponerse con las tareas pendientes.
“Necesito esa actividad.”
Una vez más, la calma aparece como consecuencia del movimiento y no de la ausencia de él.
No necesitas conocer el destino para estar avanzando
A la comunidad de mujeres que están intentando encontrar su camino, Antonella les deja un mensaje que resume por completo su historia:
“No por no tener claro a dónde vas significa que no vayas a ningún lado. Yo no sabía hacia dónde iba. Lo único que tenía claro era cómo me quería sentir.”
Quizá esa sea la enseñanza más bonita de esta conversación.
No siempre necesitamos una visión cerrada de nuestro futuro.
A veces basta con reconocer cómo queremos vivir.
Qué sensaciones queremos habitar.
Y cuál es el siguiente paso que nuestro cuerpo ya sabe que debemos dar.
Si Antonella pudiera hablar con la mujer que estaba empezando, solo le diría:
“Vas a estar superorgullosa de ti y de cómo disfrutas de tu camino.”
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Sus imprescindibles
📚 Un libro: Lágrimas por una medalla
🎬 Una película: Siempre a tu lado, Hachiko
🎶 Una canción: Fluyendo, de Ayla Schafer
🌍 Un lugar: Menorca
💍 Un objeto: sus anillos
✨ Una persona que la inspira: Luisito Comunica
Sigue su universo
Antonella Soul
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Instagram TikTokFormación profesional
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